Escudo Carmelitas

HH. de la Virgen María del Monte Carmelo

Himno Carmelita

Hermanas Carmelitas

 

Un cuadro carmelita en Orihuela

No se sabe quien lo pintó, tampoco importa. Tampoco importa la persona que ahora mismo, en este museo, lo está contemplando intentando penetrar en él, como tampoco importó quién y después qué grupo comenzó en la ladera del Carmelo a cambiar su vida por otra de obsequio de Jesucristo, el Señor por el que valía la pena vivir y morir…(leer más)

Rosario. H.Carm

 

María, Virgen oyente.


Saber escuchar con atención e interés más al otro es un arte; sí, un verdadero arte. Y  el  que sabe practicar  este difícil arte siempre se enriquece  psicológicamente, y además posibilita el diálogo. ¿No os habéis fijado que oímos  mucho y escuchamos poco? También escuchar o leer detenidamente la Palabra de Dios nos enriquece y aumenta nuestra fe.

Si escucháramos más, nos volveríamos más sensibles y comprensivos y el interlocutor encontraría en nosotros una base propicia para el diálogo.
Sin capacidad de escucha, de atención al otro, el diálogo queda bloqueado y frenado. Si todos queremos hablar a la vez y nadie escucha las razones del otro, no hay diálogo; solamente monólogos yuxtapuestos, y los monólogos yuxtapuestos son estériles y hasta ridículos.

Dialogar significa saber decir lo justo en el momento más oportuno y saber escuchar con atención e interés las razones del otro. En definitiva, dialogar es un arte que exige mucha humildad. La persona engreída no escucha nunca, o escucha con desdén o con aires de superioridad.

Solamente la persona humilde es capaz de escuchar y, en definitiva, de dialogar. El diálogo es en gran parte fruto de la humildad; y la humildad es virtud noble que anida  tan sólo en corazones generosos.

Maria escucha a Dios y a los demás; es Virgen oyente. María conoce las realidades ordinarias de la vida cotidiana, la preocupación por el sustento y las incomodidades de vivir en el extranjero; las ansiedades de la huída; el dolor y desconsuelo de la cruz.

Cuando le dijeron a Jesús: tu Madre y tus parientes te buscan. Jesús respondió: ¿Quién es mi Madre, mi padre, mis hermanos? El que escucha mi Palabra y la cumple, ese es mi padre, mi madre y mi hermano.

María oyente: tú recibes con fe la Palabra de vida. Cada  día  cada instante de tu vida; tus ojos y tus sufrimientos son iluminados con la luz de la Palabra de Dios.

María oyente: ayúdanos a no tener prisa, ni ser superficiales, disipados; enséñanos a traducir nuestra actitud de oyentes de la Palabra de Dios en servicio y entrega a todos nuestros hermanos

M.M.M

 

María, Virgen pobre, Reina de la Paz.


La paz no debe ser una palabra grandilocuente, pero vacía, sino una palabra sencilla y llena de profundo significado. La paz será una realidad de nuestro interior, en el entorno en que vivimos, si contra el individualismo, sabemos dar un testimonio de solidaridad. Si en vez de acaparar sin freno, sabemos compartir generosamente lo que tenemos.
Recuerdo aquel canto a la Virgen:” Madre de los pobres, los humildes y sencillos”.

El mundo, enemigo del alma, no busca nada más que acumular dinero, prestigio y poder. Los valores fundamentales del cristiano son la fe en el misterio del Hijo del Padre, Dios verdadero, Jesucristo el Salvador y la docilidad al Espíritu: “Quien a Dios tiene nada le falta;  sólo Dios basta”.

Si contra la esclavitud  del tener, poseer siempre más cosas, sabemos vivir la libertad de ser más con los otros y para los otros; si contra la intolerancia, sabemos respetar a todos, respetar las ideas de los demás, aunque no las compartamos. La paz será una realidad en nuestra sociedad; si contra los abusos de la técnica y la mecanización sabemos amar la naturaleza, y a la vez, fomentar los valores ecológicos; si contra la cobardía de injusticia, sabemos defender el valor del compromiso; si contra la mentira sabemos dar un ejemplo claro de amor a la verdad.

La paz será una realidad si contra la conculcación de los derechos humanos sabemos hacer una denuncia profética coherente, es decir, una denuncia hecha desde la vivencia profunda de estos mismos derechos.
La paz será una realidad en nuestro mundo, si contra la pasividad y la inercia sabemos adoptar una postura activa, participativa, derivante de una reflexión  personal crítica.

Si contra el gregarismo de “todos lo hacen “sabemos  vivir el sentido de la responsabilidad. Y si contra el monólogo egoísta y autosuficiente sabemos practicar el diálogo generoso y sencillo que es aquel que consiste en decir lo justo en el momento más oportuno y el saber escuchar con atención e interés las razones del otro.

La paz auténtica comenzará a ser una realidad en nuestra sociedad cuando tomemos en serio todas estas actitudes: compartir, ser, respetar, vivir los derechos humanos, participar con responsabilidad.

María Virgen pobre es Reina de la paz en cada instante de su vida, refleja pobreza en el nacimiento, presentación y  huida a Egipto.
María esperó de Dios todo su bien y toda su alegría.

M.M.M

 

 

Conseguimos la felicidad, si buscamos la del otro


Esta es una regla de oro muy difícil de cumplir pero que no falla nunca. ¿Cuánta más humana seria nuestra sociedad si al iniciar la jornada la gente se preguntase qué puede hacer por los demás?
La tristeza hoy reinante en el ambiente  viene del egoísmo. Si todo el mundo no piensa más que en si mismo la situación se hace irrespirable, hostil…, porque la codicia y la paz se excluyan mutuamente. En definitiva, conseguimos la felicidad propia en la medida que buscamos la del otro. Solo el otro nos puede salvar. El egoísmo puede producir placer momentáneo, pero no duradera felicidad. La felicidad será siempre el resultado de esta paradoja:
“Encuentro mi propia realización y felicidad en la medida que busco la realización y la felicidad de los demás” No olvides, amigo, esta frase que te decía al principio:”A ver qué cosa buena puedo hacer hoy para los demás”. Procura iniciar así tus jornadas de trabajo.

 


Mirar siempre hacía adelante


No te quedes pensando en lo que has hecho, sino lo mucho que te queda por hacer. Los hay que simplemente se dedican a regodearse en lo que han hecho. Contabilizan minuciosamente sus éxitos y ahí se quedan, tan satisfechos. No les imites, es la suya una actitud autocomplaciente y cómoda que siempre resulta estéril. Tú procura mirar siempre hacia adelante y pensar en lo mucho que te queda por hacer. Esta es la actitud que importa de verdad. Una actitud humilde, decidida y autocrítica que no se conforma con lo conseguido sino que siempre quiere avanzar un poco más.
El ser humano es un proyecto inacabado, un proyecto que siempre puede ser perfeccionado, y en el que hay que invertir. No mires hacia atrás, sino hacia adelante, para continuar sin descanso la tarea de tu propia realización personal. Una realización que sólo será plena en la medida que te entregues generosamente a los demás. Y en cuestión de entrega y autodonación a los otros lo hecho no es casi nada en comparación de lo mucho que queda por hacer.
No te quedes paralizado, contemplando las obras de tu pasado, sino movilízate continuamente pensando en la inmensa tarea que todavía puedes llevar a cabo.

 


La felicidad se hace en el interior


La verdadera felicidad se hace, se construye día a día pacientemente en el interior de la persona. El interior de la persona es el taller donde se labra la felicidad. Si estás en paz con Dios, con los otros, con las cosas, y contigo mismo poco a poco sentirás una gran alegría interior que es en definitiva lo que llamamos felicidad.
Mucho son los que piensan que la felicidad viene de fuera, que se puede comprar en los supermercados como quien compra algo con dinero o con tarjeta de crédito. Y no es así. La felicidad no es sinónimo de tener sino de ser. El que más tiene no es el más feliz, sino el que se esfuerza por ser más con los otros y para los otros, es decir, el que vive la solidaridad y la fraternidad.
La felicidad es una planta muy delicada que sólo crece en la tierra del interior del corazón. La verdadera felicidad se cultiva dentro y se expande hacia afuera. No es como un objeto que se vende y se compra. La persona más feliz, consecuentemente no es la que más tiene sino la que se esfuerza por ser cada día más persona, con los otros y para los otros.

 


La felicidad consiste en dar


Dice un proverbio chino:” El bien que hicimos la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana”. Lo creo firmemente. El bien que hacemos es una fuente abundante de felicidad. Hacer el bien de forma gratuita y alegre llena de sentido la vida y una vida llena de sentido es feliz.
La felicidad, más que en recibir, consiste en dar. En la medida que damos y nos damos, aumenta en nosotros la felicidad que es la genuina alegría que inunda el corazón de paz y serenidad. La felicidad auténtica es siempre el resultado de una acción dinámica en favor de los demás. Cuando los demás ocupen el centro de tus atenciones, cuando el prójimo esté entronizado en un punto privilegiado de tu corazón, experimentarás la verdadera alegría. Una alegría que no es más que el fruto maduro de tu generosidad. No olvides, amigo la sabiduría del proverbio chino que dice:”El bien que hicimos la vísperas es el que nos trae la felicidad por la mañana”.

 

 

“Mi amor no encuentra frontera en este mundo” Alex Ubago
(con motivo del día de la Vida Consagrada)

Hace unos años, me llamó la atención esta frase de una de las canciones de este cantante. Hoy, sin saber muy bien por qué, la he recordado y con ella a otras personas, con sus historias de amor y felicidad.
La brisa de la noche mece los cabellos de dos jóvenes solitarios en la playa cercana, la luna ilumina el camino de Antonio llevando a un enfermo a un hospital  en un país africano, las estrellas titilan de placer viendo a dos viejecitos asomados al balcón, Venus refleja la luz del sol que no se ve observando a Caty por la rendija de su ventana… ¡En todos hay tanto amor! Y el universo, henchido de ilusión, imperceptiblemente respira más confiado porque todavía hay mucho amor en el ser humano.

Pedro y Julia miran el mar sentados en la playa, proyectando un futuro juntos; Antonio ya se va acostumbrando a los sobresaltos nocturnos llevando a enfermos a un “hospital cercano” a más de tres horas de infernal viaje por “carreteras” casi inexistentes e intransitables cuando llueve; Luis y María llevan 49 años juntos, el año que viene, si Dios quiere, harán sus bodas de oro… y Caty es monja de clausura, en un convento cualquiera de los que hay por toda la geografía del mundo… en todos un proyecto de amor, un “SÍ” dicho al Señor viviendo distintos caminos, proyectando ilusiones, viviendo profundamente una historia de amor protagonizada por ellos pero fundada en el amor de Dios : el “Sí” que un día surgió entre dos miembros del grupo de jóvenes de la parroquia, el “Sí” por tres años de compromiso en una ONG que trabaja con los más desfavorecidos del Tercer Mundo, el “sí” de una vida de unión hasta la muerte y el “Sí” a una vida dentro de un convento dando gracias a Dios por las maravillas que hace en el mundo, de forma constante, imperceptible, callada, pero siempre enamorada del hombre, creado a imagen y semejanza suya.

Hoy muchos caminos de proyección humana toman importancia y relevancia; otros son incomprendidos porque no se ha descubierto en ellos el “tesoro”, la “perla” que esconden que es de gran valor y por la que vale la pena dejarlo todo, incluso la “vida” que ofrece la sociedad de hoy en día: poder, prestigio, comodidad, bienestar… y no por “huída”, sino por elección personal, por llamada divina. Porque para algunos, el “todo” no se encuentra aquí, para muchos hombres y mujeres (como Caty), el “todo” se encuentra en Jesús de Nazaret, el Cristo, el Esperado por todas las generaciones, el Icono del Dios al que no vemos, que los llamó uno a uno, por su nombre y los enamoró con su proyecto de vida; en el Espíritu Santo que los lanza a  no desanimarse a pesar de sus limitaciones humanas  y en el Padre, que en su infinita bondad quiso crear este mundo lleno de posibilidades y esperanzas por llegar, por realizar…
Termina la canción de Alex Ubago, es el día de “la  Candelaria”, el 2 de febrero, la Presentación del Niño en el templo, día de la Vida Religiosa… “Amor que no encuentra fronteras en este mundo”;  AMOR que traspasa cualquier frontera en este mundo y llega a la eternidad.

 

 

María, Virgen del Silencio


María es Maestra  espiritual, Madre de Dios y nuestra, que en silencio trató de amistad con Dios y su oración afecta a nuestra vida cristiana privada, social, familiar y  religiosa.
En el Evangelio muy pocas cosas se dicen de María. Fuera de la Encarnación de Jesús y pocos datos más. María callaba y en silencio guardaba en su corazón todo lo que oía y veía del Hijo de Dios y suyo.

El silencio en la oración nos ayuda  a combatir los cuatro enemigos del corazón, como son los miedos, temores. inseguridades y  ansiedades. Lo dice el Salmo: “Aunque camine  por cañadas oscuras, nada temo, porque Tu vas conmigo”.

Adheridos a la espiritualidad del Carmelo, para la contemplación de Dios se necesita  SILENCIO. Lo vemos en la Regla Carmelita Capítulo XVI: el Apóstol  recomienda el silencio porque en el mucho hablar no faltará pecado. Y el Señor en el Evangelio: de toda palabra superflua que hablaran los hombres, darán cuenta en el día del juicio. Como dice el profeta: vigile sobre su conducta y cuide atenta y prudentemente  de mantener aquel silencio que favorezca la justicia.

También el silencio es necesario para la formación de la personalidad propia.
Invoquemos, pues, a la VIRGEN DEL SILENCIO, para entregarnos a Dios y alcanzar, por su misericordia, la vida eterna en el Cielo.  

M.M.M

 

La Virgen María modelo de la Iglesia: Virgen Orante

 

No tenemos que andar mucho buscando para encontrar la clave de la santidad  de María modelo de vida para nosotros. Ella se llama “Esclava del Señor” siempre al servicio de Dios acepta su majestad soberana. Por eso Pablo VI destaca el título de VIRGEN ORANTE. “Sé obediente al Señor y preséntale tus súplicas” (Sal 37). Concebida en gracia de Dios o sin pecado original, María oraba. Cuando visitó a Isabel la madre del  precursor, ésta exclamó ¿de dónde  a mí que venga a visitarme la Madre del Salvador?, María oró cantando al Señor su cántico del Magníficat, que ya se ha convertido en la oración de toda la Iglesia y en todos los tiempos: “Glorifica mi alma al Señor y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me llamarán Bienaventurada todas las  generaciones. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo”
La Iglesia presenta a María como mujer ORANTE.
Adentrémonos en los maravillosos secretos de la vida de oración de María.

La ORACIÓN es coloquio  con Dios y con los hermanos. El hombre  también necesita orar. Descubrir que somos ciegos. Sólo Jesús nos cura como al ciego de nacimiento. “Jesús, ten piedad”. ¿Qué hacer? Gritar, orar. María impregna toda su existencia en oración. Su plegaria era la  efusión de su corazón. Pio XII, en su Carta Magna sobre el  Escapulario del Carmen nos dice  que el Escapulario es el símbolo de la humildad y de la oración. Las promesas  de María a los que vistan su Escapulario nos infunde en nuestro corazón la confianza en Dios y en su Madre María de alcanzar la vida eterna. Por eso terminamos con la oración a la Virgen del Carmen: María infúndenos el vivo deseo de orar.       

M.M.M

 

 

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