Etapas Formativas

Aspirantado

Es la etapa en que se ayuda a la joven a clarificar su vocación y a profundizar en su vida humana-cristiana. Este proceso lo hace con la ayuda y acogida de una comunidad preparada para este fin o en la comunidad más cercana al lugar donde reside la aspirante. (Direct. Art. 92)

Postulantado

Es el periodo que prepara a la joven para su ingreso al noviciado. (Direct. Art. 94).

Es un tiempo de discernimiento que permite a las formandas profundizar sus motivaciones vocacionales y sus posibilidades de asumir en la práctica el carisma – espiritualidad- misión de la Congregación, a fin de hacer su opción consciente y libremente. (Const. Art. 72) 

Noviciado

Es un tiempo que proporciona a la joven un conocimiento y una experiencia más profunda de la vida religiosa carmelita, mediante la participación en la vida común. La misión primera del noviciado es ayudar a la formanda a profundizar en su relación con Jesucristo, por el desarrollo de la vida teologal y el conocimiento y vivencia de los valores del carisma-espiritualidad de la Congregación. Está marcado por una honda interiorización, que mantiene a la novicia en actitud de escucha a la acción del espíritu y le permite confirmar la autenticidad de la llamada del Señor. (Const. Art. 76)

Juniorado

Durante el tiempo de votos temporales se pretende que las Hermanas intensifiquen su formación integral y profundicen su experiencia de Dios, en el seguimiento de Jesucristo, proporcionándoles la oportunidad de responder en un clima de fe a las exigencias de su consagración religiosa según el carisma – espiritualidad-misión de la Congregación de modo que las prepare para asumir su compromiso definitivo por la profesión perpetua (Const. Art. 83).

Formación permanente

Es una exigencia de la consagración religiosa. Por ello, nuestra formación no acaba con la profesión de los votos perpetuos, sino que se prolonga a lo largo de nuestra vida, como un proceso de maduración, en donde el carisma armoniza y unifica todos los aspectos de nuestra vida.

Cada Hermana se esforzará en progresar en su formación espiritual, carismática, doctrinal y práctica, y en mantener al día los conocimientos de los problemas sociales, las corrientes de la teología y del saber humano, especialmente lo relacionado con su actividad apostólica (Const. Art. 88)