XVI ENCUENTRO DE LA FAMILIA CARMELITA
DE LA REGIÓN IBÉRICA
Durante los días 1 al 4 de Julio se celebró en la Casa “Carmelo Divina Providencia” de Tales, el XVI Encuentro de la Familia Carmelita de la Región Ibérica.
Nos reunimos unas 130 personas, de las diferentes regiones y casas de los y las carmelitas. Unos venidos de España, otros del extranjero.
En esta ocasión, el lema que nos convocó fue “Profetas y testigos en nuestro mundo”. Las ponencias corrieron a cargo de Fernando Millán, Prior General de la Orden carmelita, que nos propuso un recorrido de teología narrativa con la figura del Beato Tito Bradsma, profeta de nuestro tiempo.
El ambiente fue muy distendido y fraterno, único en la posibilidad de poder convivir con los diferentes miembros de la gran familia carmelita: laicos, monjas de clausura, frailes carmelitas, Hnas carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús y Hnas de la Virgen María del Monte Carmelo (a las que les tocó preparar el Encuentro este año).
Como suele pasar en estos eventos, los días pasaron muy rápido. Antes de concluir el Encuentro se nos invitó al siguiente, que será en Portugal, preparado por el Comissariado Geral. da Orden do Carmo em Portugal, con el lema “A actualidade da espiritualidade carmelita em S. Nuno de Santa Maria”, durante los días 25 al 28 de Abril del 2010.
PALABRAS DE APERTURA DE LA SUPERIORA GENERAL
DE HH.DE LA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO

Buenas noches a todos y bienvenidos a este XVI “Encuentro de Familia Carmelita”.
Doy la bienvenida y a la vez mi más sincero agradecimiento al P. General, Fernando Millán, que ha dejado sus múltiples ocupaciones para compartir con nosotros su tiempo. Gracias también a todos los presentes: frailes, monjas, hermanas y laicos que habéis hecho un paréntesis en el cotidiano quehacer para estar aquí.
A todos, mi deseo de que estos días sean un tiempo para crecer en fraternidad y crear lazos de amistad que nos unen, fortalecen y ayudan en el dinamismo diario con el fin de llevar el mensaje de Cristo a los que lo necesitan.
Mi saludo se dirige también a los que no están aquí, y más allá de esta sala, hacen posible la realización de este Encuentro, así como quienes pondrán lo que está de su parte para que todo pueda desarrollarse bien, en los días sucesivos.
El tema que vamos a profundizar y que nos lo va a exponer el P. Fernando “Profetas y testigos en nuestro mundo”, nos ayudará a intensificar nuestra fe y a crecer en los valores esenciales del Carisma Carmelita, Contemplación, fraternidad y servicio”…
El Carisma Carmelita es un Don de Dios para la Iglesia y para el mundo. Cada uno de nosotros ha recibido este gran Don con la vocación al Carmelo. El Profeta Elías y nuestra Madre nos inspiran, mientras, intentamos vivir fieles a Jesucristo que nos llama a crecer como una gran familia que sirve en medio del pueblo, y como tal familia queremos participar de la herencia espiritual del Carmelo, viviendo la fe desde los mismos valores evangélicos.
La búsqueda del Dios vivo nos pide estar unidos al Padre y escuchar su palabra en la oración.
Para el Carmelita la oración es el encuentro personal con el Padre, es relación de amistad, es reconocer lo que nos ha dado y alabarlo.
La fraternidad nos lleva a sentirnos hermanos/as , Hijos/as de un mismo Padre, unidos en la fe y en el amor, acogiendo a todos como son.
En medio del pueblo es cómo el carmelita inspirándose en el profeta Elías, tiene que llevar la Buena Noticia a los hombres, siendo fermento en la masa, con generosidad, transmitiendo vida, esperanza y justicia en una sociedad deshumanizada.
La vivencia de estos días nos debe estimular a valorar lo que somos como familia, dentro de la Iglesia, testimoniando que es posible vivir en comunión en medio de un mundo que sufre división.
Iniciamos nuestro encuentro con sentimientos de gratitud y deseando lo mejor para cada uno.
Que María, la Virgen del corazón nuevo, que da rostro humano a la Palabra, que se hace carne, la Virgen de la escucha sabia y contemplativa que conserva y medita en su corazón las palabras del Señor, nos acompañe y nos haga ver el camino, y que junto con Madre Elisea que comenzó dentro de la Orden del Carmen esta obra, guiada por el Señor, se hagan presentes en nuestros trabajos y nos ayuden a llevar a cabo la gran tarea de la “Familia Carmelita”
PROFETAS Y TESTIGOS EN NUESTRO MUNDO
El día 1 de Julio, nos encontramos en ONDA (Tales -Castellón). Desde todos los rincones de la Península Ibérica llegábamos a la casa de Espiritualidad “Carmelo Divina Providencia”, donde fuimos acogidos por el equipo coordinador, las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo. Todo estaba preparado para que nos sintiéramos como en nuestra casa. El encuentro se hizo manifiesto desde el principio, con saludos y gestos de cariño por volvernos a encontrar tras un año de separación en nuestras respectivas comunidades. Nos reunimos 124 personas, procedentes de las cuatro provincias de España, del Comisariado de Portugal, monjas de varios Monasterios, Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, miembros de la ONG Karit, de JUCAR, y laicos de la Familia Carmelita. Procedíamos de las distintas autonomías, nuestro encuentro era internacional: sudamericanos, africanos, asiáticos y europeos, pero a todos nos unía un mismo espíritu “Vivir en obsequio de Jesucristo”. Por la noche, Hna. Ana Molina Rebordosa nos dirigió unas palabras de bienvenida en las que nos invitaba a “crecer en fraternidad y crear lazos de amistad que nos unen, fortalecen y ayudan en el dinamismo diario, con el fin de llevar el mensaje de Cristo a los que lo necesitan.” “Este encuentro –añadió- nos debe estimular a valorar lo que somos como familia carmelita dentro de la Iglesia, testimoniando que es posible vivir en comunión en medio de un mundo que sufre división.” Después, Hna. Elena de Jesús Coste Cruz fue presentando a todos los participantes, en medio de calurosos aplausos.
Al día siguiente, el P. Fernando Millán Romeral empezó con la bendición del salón, ya que lo estrenamos nosotros, quedando bautizado con el nombre de “Nuestro Padre San Elías. ”Las ponencias fueron sobre la vida del P. Tito Bradsma, seleccionando algunas de sus frases y aplicándolas a la realidad de nuestro vivir diario. El profetismo es una línea esencial del Carmelo. Hay que amar al Carmelo real, la gracia nos viene a través nuestros hermanos/as; la unidad de nuestras comunidades no es uniformidad. Necesitamos hombres y mujeres de comunión dentro de la diversidad. El superior debe ser artesano, creador de comunión. Hemos de ver la presencia de Dios en el hermano, a pesar de nuestras limitaciones. Ver a Dios en la lucha de cada día. La Prensa es la fuerza de la palabra contra la fuerza de la violencia. Hemos de ser buscadores de nuevos lenguajes para hablar de Dios. Sabemos que:
- Teismo = Creer en Dios
- Ateísmo = Creer que Dios no existe
- Agnosticismo = No saber si Dios existe o no
- Indiferentismo = Ni plantearse si Dios existe o no.
- Ateísmo semántico = Cualquier planteamiento de Dios es absurdo.
Hay una crisis del lenguaje religioso. Hemos de buscar lenguajes alternativos. Todo lenguaje humano es incapaz de abarcar a Dios, entre éstos están:
- La teología narrativa como las parábolas.
- Miedo al silencio por creer que nos incita a reflexionar.
- La praxis, la acción hacia el más desfavorecido es entendido por todos.
- La teología de la humildad. De lo que no se sabe parece mejor callar. Pero nosotros conocemos que aunque no dominemos el tema del que hablamos tenemos la obligación de expresar más una oferta que una obligación.
- Lenguaje del símbolo. Hemos de recuperar nuestros símbolo e incluirlos en el lenguaje actual.
El P. Tito fue un buscador de lenguajes para hablar de Dios: “Nuevos cauces, nuevos caminos…” Trabajó en el apostolado de la reunificación con ortodoxos y protestantes. Tuvo sentido del humor, espíritu misionero.Los de Emaús (Lc, 24 y Jn, 21), tienen la tentación del desánimo, a nosotros nos puede pasar igual, pero tenemos que decir: “Quédate con nosotros que la tarde está cayendo.” A continuación tuvimos un trabajo en grupos, cuyas pistas para el diálogo fueron: ¿Cómo vivimos estos aspectos y cómo los podemos potenciar?
La puesta en común fue muy rica y participativa, aquí tenemos un extracto de ella:
- Hemos de partir de la realidad. No podemos amar al Carmelo ideal si no amamos al Carmelo real.
- Hay que perdonar siempre para podernos encarnar.
- Vivir la comunidad real con la fuerza de la Eucaristía.
- Los hermanos son el regalo de Dios para nuestra santificación.
- Si no hay experiencia de Dios en nuestra vida, nos quedamos en puro formalismo.
- La autenticidad de nuestra vida se lleva a cabo por medio de la oración.
- Hay que ser positivo desde la humildad y la comunión.
- El carisma distingue el sacerdote secular del religioso carmelita.
- El Carmelo es fraternidad, amor de los hermanos.
- Se trata de anunciar una Buena Noticia sin complejos.
- Hemos de dejarnos sorprender por Dios y por el hermano.
- Como religiosos/as carmelitas saber abrazar nuestra vocación con fidelidad y alegría y testimoniarlo en nuestro entorno.
- En resumen: El Carmelo red de fraternidad, de amor al hermano y al enemigo. Abiertos a la sorpresa de Dios por medio del hermano. El Carmelo es un proyecto que une.
El día siguiente lo comenzamos contemplando un icono medieval de una belleza extraordinaria. Nos hizo pensar en quien se siente frágil y en manos del Alfarero, gestor de la nueva comunidad reconstruida. La obra de arte que Dios soñó para cada uno de nosotros. En el icono el hábito se convierte en mesa de la Eucaristía.“Allí también encontraré amigos…” El P. Tito fue un amigo, supo ver al hombre antes que la ley, era muy observante, sabía dejar hueco para lo esencial, lo humano. Dios tiene entrañas de misericordia (A.T.).
La clave de la pastoral es amar a la gente. Nuestra espiritualidad, si es auténtica, nos hace más humanos y disponibles al servicio.- El P. Tito no hizo lo que quiso, sino que quiso lo que hizo.
Hay que ser reflexivos, hay que discernir
HACIA DENTRO:
¿Qué hacemos? ¿Por qué lo hacemos? ¿Cómo lo
hacemos?
No podemos hacer las cosas de rutina.
HACIA FUERA:
¿Qué testimonio, qué presencia damos en nuestro
entorno?
¿Qué hemos de aportar a nuestro mundo?
Hemos de ser Espejos de Dios para la Humanidad.
“Mucho se le pedirá a quien mucho se le ha dado; la Cruz es mi alegría y no mi pena…”Sin sacrificio no funciona nada en la vida.- Fiel en lo poco, fiel en lo mucho.- Hemos de tener una actitud de donación, entrega al sacrificio heroico de cada día.El P. Tito fue un místico en medio de tanta actividad: Escribió dos Vía Crucis.El último día, antes de la Eucaristía, el P. G. Fernando Millán Romeral, nos informó sobre la situación de la Orden en distintas partes del mundo y de las conversaciones sobre el acercamiento entre Carmelitas, Calzados y Descalzos.
Termino con el poema del P. Tito, escrito en la cárcel, que encierra la más bella muestra de un alma enamorada de Dios:
Cuando te miro, buen Jesús, advierto
en ti el calor del más querido amigo
y siento que al amarte yo consigo
el mayor galardón, el bien más cierto.
Este amor tuyo, bien lo sé, produce
sufrimiento y exige gran coraje,
mas a tu gloria, en este duro viaje,
sólo el camino del dolor conduce.
Feliz en el dolor mi alma se siente;
la cruz es mi alegría y no mi pena;
es gracia tuya que mi vida llena
y me une a ti Señor estrechamente.
Si quieres añadir nuevos dolores
a este viejo dolor que me tortura,
fina prueba serán de tu ternura
porque a mí se me asemejan redentores.
Déjame mi Señor en este frío
y en esta soledad que no me aterra:
A nadie necesito yo en la tierra
en tanto que tú estés al lado mío.
¡Quédate, mi Jesús! que en mi desgracia
jamás el corazón llore tu ausencia…
¡Que todo lo hace fácil tu presencia
y todo lo embelleces con tu gracia!
EN EL JARDÍN DEL CARMELO, A LA SOMBRA DEL P. TITO BRADSMA
(Experiencia)
“Profetas y testigos en nuestro mundo”
Creo que nunca los “castigados en el pasillo” se lo han pasado mejor que nosotros en nuestra casa de Tales, en el marco del XVI Encuentro de la Familia Carmelita.
Llegó la hora de la comida y después de ir acomodándose la gente en los dos comedores que ofrecía la casa (el de las Hnas y el que se prepara para los grupos), todavía faltaba sitio y se habilitó un improvisado comedor en el pasillo que va de la capilla a uno de los comedores. Tres mesas que fueron, posteriormente, el deleite de los comensales que nos pusimos allí. El marco se hizo incomparable, a ambos lados, los pequeños patios interiores llenos de vegetación, en uno de ellos nuestra Madre y Hermana la Virgen del Carmen y si cerrabas los ojos podías oír incluso el correr de la fuente de Elías, inexistente físicamente, pero brotando de nuestro interior al contemplar el entorno…Y así se bautizó el lugar que nos acompañaría en las horas del desayuno, comida y cena:”El jardín del Carmelo”.
Pero el lugar también respiraba otro aire, el aire del P. Tito, de su biografía y de su estilo de vida, claro ejemplo de un profeta de nuestro tiempo. Aspectos todos ellos, contados magistral y a la vez cercanamente por nuestro hermano y Prior General de la Orden del Carmen, Fernando Millán. Durante sus charlas fuimos adentrándonos en la profundidad de una vida que supo decir sí, como María, en los diversos acontecimientos que Dios iba escribiendo en el libro de su vida: su ingreso en el Carmelo, cuyo espíritu le cautivó; su acción de gracias por pertenecer a una Orden católica; su servicio a la prensa holandesa, como púlpito para predicar la verdad; su apostolado de la reunificación; su sentido reconciliador; su experiencia de cautividad en los diferentes campos de concentración por los que pasó y ese epílogo final de su vida, versos finales también de su famoso poema:¡que todo lo hace fácil tu presencia / y todo lo embelleces con tu gracia! , que da la nota de todo lo que fue su estilo de vida, “un carmelita de cuerpo entero”, como diría nuestra Madre Elisea.
Fueron días de intensidad carmelita, de encuentros, de abrazos y de charlas en los pocos huecos que teníamos libres. Horas de sosiego, de descanso y de cambio del horario al que estábamos acostumbrados. Minutos de ajetreo, de preparaciones de última hora y de oír deleitados una inolvidable gala lírica en la noche de Onda. Y segundos de gozo intenso en el Señor, en las Eucaristías; de eternidad compartida en la fraternidad, pocas veces tenida, de todos los que estamos cautivados por el Carmelo, como el P. Tito, la familia carmelita.
Un año más, como los anteriores, y como los que vendrán, de éxito asegurado, porque el Carmelo sigue convocando, sigue uniendo y sigue haciendo vivir en los lugares en los que nos encontramos, el carisma carmelita de oración, fraternidad y servicio en medio del pueblo, con la contemplación como elemento unificador, que plenifica todas nuestras actuaciones.
¡Hasta el próximo Encuentro si Dios quiere!
Que sepamos transmitir lo que hemos “visto y oído” a todos cuanto nos rodean.
|