ME LLAMASTE SEÑOR Y TE ESCUCHÉ
Mi experiencia vivida aquí ha sido muy especial. Llegue el día 5 de septiembre de 2009, pasamos primero por comunidad "Madre Elisea" Jesús María donde nos esperaba las hermanas con mucha alegría, compartiendo con ellas un rico refrigerio. Luego, nos dirigimos a comunidad "Nuestra Señora del Monte Carmelo" José Gálvez, aquí también las hermanas me recibieron con la alegría y sencillez que le caracteriza. Cuando vine por primera vez en el mes de Abril, pude constatar la fuerte realidad de estos asentamientos aquí, una pobreza externa. Es realidad todo esto me confirmo que, verdaderamente necesitaba dejarlo todo para encontrarlo todo, que sería el rostro y la misericordia de Dios en cada uno de estos hermanos. Verdaderamente que el Señor me ha preparado para tomar esta decisión tan importante en mi vida, ha sido un proceso guiado por la mano de Dios.
Aquí estoy en la comunidad de José Gálvez, la cual me ha recibido y acogido como una hermana más. Esta primera semana, nuestra superiora de la comunidad Hna. Zelia Balduina Soares de Oliveira, me ha dejado libre para reflexionar, mirar, conocer, orar, lo cual para mi fue como una inspiración divina de su parte, para que pudiera adaptarme mejor e ir conociendo las diferentes actividades (apostolado) que realiza la comunidad de las hermanas en José Gálvez igual que ir integrándome poco a poco en la comunidad de hermanas.
Me siento muy feliz pues es Dios quien me llama, no impotando el tiempo, pues todos somos trabajadores de la viña del Señor. Es el quien nos dice: "vayan también ustedes a la viña, llama a los trabajadores y págale el jornal, empezando por lo último hasta los primeros. (Mateo 20,7-9).
Confio en sus oraciones para que el Señor y nuestra madre María dan siempre mi guía y modelo a seguir y para que sea siempre fiel y toda del Él.
Ana Bélgica Lantigua
José Gálvez, Lima, Perú
“UNA COMUNIDAD AL CIEN POR CIEN INTERNACIONAL”
Desde que nuestra Congregación se pronunció fuertemente a favor de la Internacionalidad, he estado deseando que la comunidad a la que perteneciera fuera no al 60 % ni al 80 % sino al 100% Internacional. El Señor ha escuchado mi súplica y puedo decir con Simeón: “ahora Señor puedes dejar a tu sierva irse en paz”.
Somos 4 Hermanas y cada una de un país distinto: España, Timor Leste, Perú y República Dominicana. Luego se sumará otra de España.
No puedo dejar de expresar el gozo y la alegría que sentí cuando al ir a buscar a las 3 Hermanas de Timor Leste y Indonesia y verlas en suelo Peruano, fue algo especial y no fácil de explicar; ni deseo colmado, no solo en una comunidad, sino en las otras 2 que tenemos en Perú cuyas procedencias son: España, Puerto Rico, Indonesia y Perú.
Tengo que manifestarles al Señor y a nuestra Madre la Virgen un especial agradecimiento. Veía esto tan difícil; pero tal vez me olvidé que “para Dios nada es imposible”.
Veo como las Hermanas Timorense e Indonesias se han integrado en las comunidades, van aprendiendo el idioma, las costumbres, realizan las tareas propias de la misión, en fin parece que llevaran años acá.
Las percibo felices y con deseos de colaborar al máximo en todo. Ya saben tomar carros y llegar sin perderse a su destino, ir de compras al mercado, conocen la moneda, participan en los grupos parroquiales, visitan enfermos, acompañan en los comedores, son “muy moscas”, en el sentido Peruano, es decir: no se dejan engañas fácilmente, son hábiles. Son expertas misioneras.
En el caminar diario a veces nos enredamos como gato en un ovillo de lana. Por ej. “me toca la cocina, ¿me puedes traer camote (Perú), boniato (España), fehuk midar (Timor), batata (Rep. Dominicana). ¿Qué haces pues?, buscar un ejemplar del mismo en la despensa y resuelto el problema. Lo mismo ocurre con el choclo = maíz = batar nurak.
Un fuerte abrazo en Cristo Resucitado y la alegría de resucitar con El.
Hna. Carmen Ma. Alcántara Sánchez, H.Carm
José Gálvez, Lima, Perú
|